Hasta eso que llamamos cielo.
Hasta lo que traspasa mi alma
Y le deja un gran orificio
Que sólo ella puede volver a tapar.
Hasta lo que llamamos infierno.
Hasta la multitud que tiene como casa el silencio
Y que se ocupa de habitar mi garganta.
Hasta lo más inexplorado de mi cuerpo.
Hasta la punta de mis dedos;
Donde mis sueños nacen
En medio del ruido que produce
Mi melodía muda y mi conocimiento muerto.
Hasta la eternidad de las voces;
la inmortalidad de las miradas y
la tranquilidad de las satisfacciones.
Hasta lo que produce el beso
Y también el alejamiento.
Son las llegadas a la luna
Y el descender al subsuelo.
Es la profundidad de tu mente
Y lo tangible de tus huellas.
Es lo que produce la alegría,
La tristeza, subir bajar comer ansiar
Llorar reír soñar vivir gritar callar
Imaginar ¡volver a gritar y correr!
Correr hasta llegar al vacío
Y saber que nada te espera,
Sólo el viento y sus manos,
Los rayos del sol y sus dedos,
La soledad de la luna y sus besos.
Saber que después del éxtasis nada te espera.
La realidad a tus pies
Y la mortalidad a tus espaldas.
Saber que desembocarás al silencioso ruido
De todos los días.
Hasta los extremos de la vida.
Hasta la pasión que se derrumba
En la fortaleza de la orquídea.
Hasta que mis dedos no aguanten
Y la música
―Inspiración―
Se acabe.
¡nuncaaa se acabará! <3
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