Es como decir “¡Pobre de él!” y jurar que tú estás lejos de esta realidad. Hace un mes intentaron secuestrar a un vecino, hace una semana al tío de este vecino intentaron secuestrarlo también; hace unos días robaron a un grupo de vecinos y conocidos en la parada del autobús (entre esas personas estaba un familiar) y hoy, hace unas horas, mataron a un conocido de la familia. ¿Qué tan cerca está esto de ti? Pues, lo suficiente como para asustarte al mismo tiempo de molestarte y desear vivir en otro lado.
Un millón de preguntas suenan al unísono en la sala de la casa:
· Pero, ¿y la policía dónde está? ¿Por qué no vienen?
· En una de las entradas de la Urbanización no hay un módulo policial y uno de la Guardia Nacional?
· Si todos sabemos quiénes son los que roban ¿por qué no denunciamos?
· ¿Y si, esta noche, te quedas a dormir y te vas mañana para tu casa?
La vida no se trata de levantarse temprano para llegar a tiempo a tu trabajo; no se trata de alegrarse porque la camioneta llegó rápido y no hubo que esperar dos horas en llegar a tu hogar. La vida es más que eso. La vida se trata de vivir. Mi concepto de “vivir” puede ser distinto al concepto que tiene el que, ahora, lee esto. Pero lo que sí es cierto, es que es inaceptable que la inseguridad, el miedo, el deseo (que parece ser inalcanzable) de mejorar sea el pan nuestro de cada día.
Si las “autoridades” no quieren resolver lo que nos está matando, pues, pienso que, hay que buscar, entonces, la manera de solucionar lo que está pasando. ¿Las soluciones? Las que deben discutirse entre vecinos. Yo, Adrianka Arvelo, no puedo cambiar en su totalidad el país en el que vivo, pero si puedo cambiar mi casa y a quienes allí vivimos. Lo que es igual a que cada individuo si tiene la determinación de cambiar lo que está a su alcance hacer, pues, entonces, así será. Lo que digo es que, mano a mano, paso a paso y todos unidos podremos cambiar, de alguna manera, aquello que creemos imposible de resolver. Si quienes tienen la obligación de velar por la integridad y seguridad de quienes habitan una ciudad se muestran incapaces de hacerlo pues es entonces el momento de buscar la manera de avanzar y tratar de, por lo menos, vivir.